miércoles, 20 de junio de 2007

Literatura sobre ruedas

Las luces cálidas de la tarde bañan los circuitos de una forma especial; las imágenes más bonitas se obtienen así, con el sol a punto de morir, con la pista vacía, silenciosa, calmada, sosegada... Como un monstruo dormido esperando un nuevo día. Así se ruedan algunas escenas supuestamente nocturnas en el cine: de día, con el sol en el cielo, y usando filtros negros o azules para engañar al espectador, simulando que el sol es la luna, y que sus rayos son selenitas. Los actores del tan odiosamente llamado “gran circo” abandonan el plató de vuelta a Europa. Detrás dejan quince días americanos y una sonrisa extraña en la boca de Fernando Alonso: no es líder del mundial, lleva dos carreras sin ganar, su compañero de equipo le supera... Pero sonríe. ¿Por qué? Noche americana y un nuevo día vendrá.

Hamilton, criatura made in McLaren

Ha pasado medio mundial, y Alonso no es primero. Han pasado siete pruebas, y Fernando no gana. Casi hemos llegado al ecuador, a la zona de reflexión, al lugar donde las cosas dejan de ser casualidades y se tornan realidades... y Hamilton lidera el mundial con diez puntos de ventaja. ¿Qué está pasando? Se acuesta el sol sobre América. Alonso duerme ya lejos de allí; lejos de las tierras que tan mal le quieren. Y, aunque se va con una sonrisa por haber logrado subir al podio en Indianápolis, sabe que las cosas no le van bien. Pero no quiere que nadie se entere; no quiere dar muestras de debilidad; no quiere que se descubra su preocupación, sus dudas, sus miedos... Oculta su noche americana como puede: la oscuridad, la soledad y la incomprensión de no sentirse querido en el equipo. ¿Se han dejado seducir por el acento y la sonrisa de Lewis y han olvidado a Alonso?

He de confesarlo: aunque Manuel Vega, director de la magnífica revista española Grand Prix, asegura que nadie en la pretemporada pudo adivinarlo, un servidor lo temía y lo dijo, eso sí, sólo a las personas más allegadas: el fichaje de Lewis Hamilton se lo iba a poner difícil a Alonso. No se trata de anotarse el punto de «yo lo advertí», pues tampoco había que ser muy avispado para observar que la juventud, la impetuosidad y, al mismo tiempo, la madurez en el pilotaje del inglesito son ingredientes suficientes para, con un buen coche, empezar a dar guerra. Pero sí que parecía imposible que, por muy buen piloto que fuera Hamilton, no dejaba de ser un debutante. Nada más lejos de la realidad. Y así están marchando las cosas. Porque no hay que olvidar que, aunque ambos son jóvenes, entre Fernando y Lewis hay cinco años de diferencia. Cinco años de experiencia a favor de Alonso, pero también cinco años de juvenil ambición en la furia de Hamilton. Además, no es nuevo: lleva entrenando con McLaren desde hace tiempo. Es la criatura, la creación, la apuesta de Dennis por devolver a Inglaterra el campeonato del mundo. Pero ¿este año...?

No existen las casualidades

Ya no caben excusas ni inútiles patriotismos: el breve liderazgo de Hamilton al comienzo de la temporada no fue un espejismo. Negarlo sería absurdo; el inglés tiene el potencial de sobra para ser campeón del mundo: es rápido (dos primeras posiciones en parrilla), inteligente (dominio de carreras de principio a fin), agresivo (defensa de su posición frente a Alonso) y maduro (no ha cometido prácticamente ningún error de pilotaje). Los que le hemos visto en categorías inferiores podíamos intuir ese desparpajo en pista, esa falta de miedo que le permite no frenar aunque las ruedas de su monoplaza se deslicen sobre la hierba, ese descaro que le permite no tener respeto por nada ni por nadie... Aunque tarde o temprano cometerá algún error, tampoco podemos obviar que Lewis se ha subido a todos los podios de esta temporada, y eso no es casualidad. No podemos olvidar sus cualidades simplemente porque sea compañero de equipo de Alonso y esté enfrentado directamente con él. Fisichella demostró su incompetencia para hacer buenos resultados cuando era compañero del español en Renault, al igual que Trulli, si bien en menos medida en esa ocasión. Pero Hamilton es diferente. Hamilton sí tiene la garra y el don de los campeones. Ahora sólo tiene que cultivarlo y no dejar que se desperdicie, como ya hicieron en su día Jacques Villeneuve y Juan Pablo Montoya. De él, y sólo de él, depende convertirse en la nueva estrella que pugnará por brillar más que Alonso en el firmamento de la Fórmula 1, o dejarse deslucir conforme pasen los años. Ahora tiene un gran coche, pero ¿qué pasará cuando no lo tenga? Alonso ha demostrado que es capaz de ganar en dos equipos diferentes, y si este año gana el Mundial, quedará definitivamente marcado como uno de los mejores pilotos de la historia, especialmente por haber ganado en la época Schumacher (de hecho siempre será recordado como el piloto que acabó con la racha del alemán) y por hacerlo en dos equipos diferentes, fichando por McLaren cuando el equipo atravesaba una de sus peores crisis. ¿Podrá Hamilton hacer lo mismo o es un piloto de una sola escudería, en este caso, una criatura sólo made in McLaren cuando las cosas marchan bien?

¿Está Alonso a gusto en McLaren?

Cuando Jacobo Vega entrevistó en exclusiva a Fernando, le preguntó sobre la posible rivalidad con su compañero de equipo y la hipotética ayuda de McLaren a su protegido inglés. Fue en el Gran Premio de Bahrain, al comienzo de año, cuando las chispas aún no habían prendido del todo. Alonso lo dudó y aseguró que no le preocupaba la relación especial entre Ron Dennis y Lewis Hamilton. Su última frase hacía referencia al coche: «Si me dan el mismo que a Hamilton, no estaré preocupado». Y quien habla de coche habla también de la misma estrategia, etc. ¿Se lo están dando? Sólo los hombres de gris lo saben. Desde fuera no parece haber muchas diferencias, ni siquiera en las estrategias de carrera. El motivo por el que Alonso firmó por McLaren fue afrontar un nuevo reto, confirmar que es lo suficientemente bueno como para ganar en otra escudería y, de alguna manera, seguir los pasos de Senna: tres veces campeón del mundo sin pisar Ferrari. Tras su encarnizada lucha con Ferrari el pasado año («¡Toma, Ferrari!») parecía imposible que, a estas alturas, estuviéramos hablando no sólo de que con su compañero de equipo hubiera poca diferencia en el Mundial, sino que sea él quien lo encabece. ¿Se había centrado tanto Alonso en batir a Ferrari que subestimó el poderío de Hamilton?

¿Está McLaren a gusto con la lucha de sus pilotos?

Planteemos la pregunta al revés: ¿está el equipo a gusto con la situación de rivalidad de sus compañeros? Los de McLaren ya tienen malas experiencias con rivalidades fraticidas: Senna y Prost destrozaron varios de los flamantes e invencibles monoplazas rojiblancos en los años 80 y 90. Es el peligro de fichar a dos campeones en potencia; algo que, claro, en Ferrari nunca pasa, pues deciden antes del Mundial quién tendrá derecho a optar por el Mundial y quién será sólo un médium para ayudarle. En McLaren, no. No, al menos de forma oficial...

Lo que está claro es que, con dos pilotos potencialmente campeones del mundo, lo más probable es que alguno de ellos lo sea al final del año. Mientras que todo el mundo creía que esta temporada la lucha encarnizada estaría protagonizada por los coches plateados y rojos, lo cierto es que los segundos se han perdido en el la clasificación. Ferrari ya no es la amenaza que parecía ser a principio de año. El divorcio Renault-Alonso parecía dejar las puertas abiertas a un nuevo título para la casa de Maranello. Pero no aparece así. Los dos fichajes bomba de la nueva temporada se han confirmado bien distintos: mientras que Alonso sigue manteniendo su garra y maestría al volante (con más o menos errores, sigue estando arriba en la clasificación) Räikkönen se está confirmando como la gran decepción, el fiasco, el chasco, el engaño... Un piloto de su, en teoría, calibre no puede tener tantos problema de adaptabilidad. Kimi se está diluyendo, perdiendo, dejando escapar su oportunidad de ser alguien en la historia de la Fórmula 1; y, esta vez, no le puede echar la culpa al coche...

Felipe Massa, aunque no es de mis pilotos favoritos, es el único que, al fin y al cabo, está salvando los trastos en Ferrari: aún se le ve incluso en algún podio. Pero no es capaz de seguir la estela de McLaren. Con todo, los de Mercedes se han visto como los invencibles del Mundial; habían apostado por dos grandísimos pilotos para contra restar la supuesta supremacía roja, y se han encontrado con unos 'Cavallinos' cansados, exhaustos y, quizá, añorantes de Schumacher. Así que, con ellos fuera de combate, las potentes armas las han tomado sus dos pilotos con tantas ganas que ahora se pelean entre ellos por la victoria. Lo que está claro es que Dennis sabe que, uno u otro, le darán una alegría al final de año. ¿Quién será el que devuelva el título mundial a McLaren después de casi diez años de que lo hiciera Mika Häkkinen?

domingo, 17 de junio de 2007

¡¡ Mira, un mono de tres cabezas !!

La pasada semana se estrenó Piratas del Caribe 3: En el fin del mundo, la tercera entrega de esta exitosa saga. Y para celebrarlo vamos a reunir al capitán Jack Sparrow y compañía con unos piratas mucho más antiguos… los de la saga Monkey Island, que abordaron nuestros ordenadores hace ya 17 años.


Las comparaciones son odiosas, pero para los que ya disfrutamos antaño de las aventuras de Guybrush (protagonista de Monkey Island) nos vienen muy buenos recuerdos al ver estas películas, algo inevitable viendo los siguientes parecidos razonables:

Y todo esto tiene una explicación…. ya que Ron Gilbert, el creador del juego, reconoció que para la idea del videojuego se basó, en parte, en la atracción “Pirates of the caribbean” del parque de atracciones DisneyWorld, y después de ver las dos primeras entregas de Piratas del Caribe afirmó haber sentido que estaba viendo la película de su juego. Por lo tanto ¿que fue antes, el huevo o la gallina?…¿Guybrush o Will Turner?… pues si unos se copian un poco de los demás que más da si al final aparecen obras maestras como Monkey Island o Piratas del Caribe para el disfrute de todos.

Mira, un mono de tres cabezas

Hamilton encumbra la gira norteamericana


Photo F1-Live.com

L
ewis Hamilton ha logrado su segunda victoria consecutiva esta tarde en el circuito de Indianápolis tras imponerse por segundo y medio de ventaja a su compañero de McLaren Mercedes, Fernando Alonso, tras un mano a mano durante las 73 vueltas de carrera.

Ha sido una carrera emocionante desde la salida, en la que Hamilton tomaba la salida desde la pole y ha aguantado el ataque de Alonso en la primera curva. Era el mismo guión que en Canadá, pero esta vez Alonso contuvo su ataque en la primera y continuo pegado a Hamilton durante toda la carrera.

Mediada la carrera, tras doblar a Tonio Liuzzi , Alonso vio la oportunidad de adelantar a su compañero a final de recta, pero Hamilton le cerró la puerta realizando una maniobra que bien se puede decir que estaba al borde de la legalidad (en F1 no se permiten más de dos cambios de dirección en caso de poder ser adelantado) y no se lo permitió.

Con este segundo triunfo consecutivo, Hamilton consolida su liderato en el Mundial, donde ahora cuenta con diez puntos más que Alonso, y sigue sin bajarse del podio en lo que va de Campeonato. Con esto queda demostrado que el inglés va a ser un duro hueso de roer para Alonso, y tendrá que dar lo mejor de sí para no verse supererado por la futura estrella de la F1.

Felipe Massa, al volante de su Ferrari, comenzaba la carrera en tercera posición y ha terminado en esa misma plaza.

Su compañero de equipo, el finlandés Kimi Raikkonen fue más rápido que su compañero en la parte final de la carrera, pero su estrategia le hizo perder posiciones en la salidano, lo que hizo que tuviera que remontar y llegar un poco forzado a final de carrera.

Acaba así la gira norteamericana y los equipos regresan a Europa para preparar el Gran Premio de Francia (1 Julio). Veremos si en las próximas carreras Alonso es capaz de remontar los 10 puntos que le saca Hamilton en la clasificación general.